(315) lamento sobre Jerusalen
Hay una historia muy bella, que a mi
Alma conmueve, y llena de emoción,
Fué cuando cristo con dolor
Profundo lloraba en silencio por
Jerusalem. Era una tarde apacible, la
Noche caía con gran lentitud, aquel
Varón contemplaba el paisaje y el
Llanto se ahogaba muy dentro de el.
Coro
Jerusalem, tu rey crucificaste como
Un malhechor, y fué juzgado como
Pecador; el inocente cordero de
Dios, jerusalem, tu rey, he aquí que
Viene con gran majestad,
Como la aurora el se mostrará,
Así cual astro su luz se verá.
2
Oh cuánto quise librarte, del mal
Rescatarte jesús exclamó, a los
Profetas enviados mataste, mi voz
Despreciaste por tu rebelión.
Por tanto serás hollada,
Y al fin humillada, oh hija de sión,
Tus edificios serán derribados,
Tus hijos llevados en cautividad.
Himnario de Alabanza y Victoria no. 315
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